La Edad de Hierro

Mayo 17, 2008

Iron Man

Se viene el verano y con él las películas “comerciales”, aquellas cuyo objetivo es ganar dinero, apantallando con efectos visuales, por lo general de muy alto presupuesto, pero con la desventaja de sacrificar las buenas actuaciones y un guion inteligente.

Por lo tanto, me alegro al decir que Iron Man, no pertenece a esta clasificación. De hecho, Robert Downey Jr., en el papel de Tony Stark, un multimillonario dueño de una compañía armamentística, tiene una actuación creíble, que le da una nueva frescura y vitalidad a su carrera. Los efectos especiales están bien empleados, en ningún momento me pareció que se utilizaran de más como ocurre en películas como Meteoro.

El resultado es un superhéroe renovado, traído de los años 60 y adaptado a estas épocas. La guerra que se libra, y en la que se involucra Stark es la de Afganistán, ahí es capturado y obligado a construir la que sería su primera armadura. En vez de moverse con transistores, como en su versión original, ahora es impulsada por un reactor nuclear en miniatura, además de contar con modernos sistemas computacionales que responden a comandos por voz.

Es también la lucha del magnate, que sufre en carne propia de la misma miseria y destrucción que sus armas crean, por lo que su insistencia a abandonar el negocio lo enfrenta a sus colegas y amigos cercanos.

De lo único que me quejo es del final acelerado y de unos cuantos lapsos en la historia que se quedan sin explicación. Sin embargo, no se le puede pedir mucha racionalidad a una historia de superhéroes, parte de la emoción es creer, con inocencia, que construir un traje de hierro (o más bien de titanio) que funcione como un arma y nos permita volar a la velocidad de un F-1 es posible, de la misma forma en que es posible convertirse en un hombre que salta 20 metros con la picadura de una araña.

Iron Man

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